DART, el dardo espacial.

La NASA probará a desviar un asteroide impactando contra él la sonda DART a 24000 km/h.

La realidad superará a la ficción. Otra vez. Hace tiempo que el ser humano tiene en mente qué podría pasar si un enorme cuerpo celeste impactase contra la Tierra, cómo desviar su trayectoria para evitar acabar como acabaron los dinosaurios hace 65 millones de años. Ha sido plasmado en decenas de películas de ciencia-ficción en las que meteoritos vagan por el espacio cruzándose en la trayectoria de nuestro planeta. Quizá la película «Armaggedon» de Bruce Willis sea el primer ejemplo de ello que te venga a la cabeza.

Pues bien, la misión DART de la NASA fue concebida exactamente con ese icónico objetivo de evitar el impacto, aunque se ha lanzado esta mañana contra un elemento elegido arbitrariamente. Las siglas juegan precisamente con ello («dart», en inglés, significa «dardo»), aunque también esconden la realidad del viaje: «Double Asteroid Redirection Test». Ni más ni menos que una prueba para modificar la órbita de un asteroide doble, un sistema binario identificado en el cinturón que Marte y Júpiter pastorean conjuntamente en el espacio que les separa. Son Dimorphos y Didymos. Está previsto que la sonda llegue a su objetivo en septiembre del año que viene y que con su impacto —a 24.000 km/h— modifique la velocidad con la que Dimorphos orbita a Didymos. Un 1% que la NASA prevé suficiente para alterar en unos minutos el tiempo que tarda en dar una vuelta, y al hacerlo estando a unos 11 millones de kilómetros de nosotros puedan monitorizarse los cambios de momento y trayectoria desde los telescopios que tenemos aquí abajo. Que viva la ciencia.

De los dos asteroides, la diana a la que ha sido lanzada la sonda espacial DART es Dimorphos. Ha despegado hoy, 24 de noviembre, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la plataforma de lanzamiento de Vandenberg (California), la misma desde la que se ha hecho viral tantas veces por su espectacular vista sobre el cielo de Los Ángeles. En la imagen puede apreciarse desde dónde y durante cuánto tiempo se ha podido ver esta mañana.

Un sistema binario de asteroides

Es posible que lo de «sistema binario» ya te suene de algo gracias a la sonda New Horizons que sobrevoló en verano de 2015 a Plutón y su satélite Caronte. ¿Qué es eso? Al igual que Caronte orbita alrededor de Plutón, pero por pura física afecta al desplazamiento de ambos, Dimorphos lo hace de Didymos. Para los que no lo hayan visto u oído nunca, digamos que se quieren tanto como para ir bailando juntos por el espacio mirándose a los ojos en torno al mismo centro de masas compartido, pero no lo suficiente como para haberse unido en un solo cuerpo celeste en los albores de la creación del sistema solar. Didymos rota sobre sí mismo cada dos horas y cuarto, y a poco más de 1km de distancia Dimorphos completa una vuelta cada 12 horas mostrando siempre la misma cara a su compañero de viaje, tal y como hace la Luna con la Tierra. Es lo que se denomina «acoplamiento de marea».

El nombre de ambos asteroides proviene del griego. Dimorphos quiere decir «dos formas», y Didymos «gemelos». Para todos los que hayáis estado en París, podemos decir que Dimorphos es algo así como la mitad de la Torre Eiffel (333m.), mientras que Didymos es el doble. Por eso uno orbita alrededor del otro, y no al revés. Ni que decir tiene, aunque estoy a punto de ponerlo en mayúsculas, negrita y color rojo, que el asteroide no supone ningún riesgo para la Tierra. La T de DART deja bien claro que es un «Test» que servirá para mejorar los modelos con los que hoy se calculan las probabilidades, los movimientos… en definitiva, el riesgo real. A día de hoy, no se conoce ningún asteroide de más de 140m. de diámetro que tenga posibilidad de impactar con la Tierra en el próximo siglo, así que digamos que tenemos 100 años para mejorar la tecnología que la misión DART comienza el 2022. Podéis estar tranquilos. Gracias a recreaciones hechas a partir de datos obtenidos ya en el año 2003 con fotometría y el radar del malogrado observatorio de Arecibo (de cuyo desastroso accidente hablé aquí) se ha podido definir el aspecto aproximado de ambos cuerpos.

Posteriormente llegará el turno de la misión HERA de la ESA (Agencia Espacial Europea), pero eso os lo contaré en otro momento. Por ahora, veamos qué es capaz de conseguir DART en su parte del «Planetary Defense», como le han llamado en la NASA. Por cierto, podéis convertiros en defensores del planeta respondiendo correctamente a las preguntas de este formulario. ¡Yo ya lo he hecho!

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