La Solar Orbiter ya está sorprendiéndonos… y acaba de empezar su misión.

¡¡La Solar Orbiter ya casi ha llegado al Sol!!

A primeros de febrero, como algunos recordaréis, asistí al lanzamiento de la sonda Solar Orbiter (SolO, en clara referencia a Star Wars) en las instalaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) en Darmstadt (Alemania), a unos 20 min. de Frankfurt. Cubrí el evento para la web de la revista National Geographic y escribí este artículo sobre la misión y este hilo de Twitter en @NatGeoEsp el mismo día del lanzamiento. 

Durante dos días, nos explicaron qué es lo que estaba previsto que hiciera la sonda, con qué instrumentos estaba equipada para ello y nos enseñaron las instalaciones del ESA Operations Center en el que tantas misiones han controlado (y las que quedan). Obtener fotografías desde lo más cerca que jamás nos habíamos acercado a nuestra estrella e inclinar la órbita de la sonda para fotografiar por primera vez los polos norte y sur del sol era una de las tareas más destacables, pero qué duda cabe que las primeras imágenes también estarían entre lo más esperado de la misión. En el hashtag #TheSunUpClose podéis encontrar la info que la propia @ESA ha publicado durante la rueda de prensa que ha tenido lugar hoy, 16 de julio.

De acuerdo a lo que dicen algunos científicos, observar a las primeras de cambio fenómenos que nunca antes se habían visto dota a la Solar Orbiter de un potencial enorme, además de haber sorprendido lo bien que se complementan los (diez) diferentes instrumentos que tiene a bordo. Seis telesensores que mapean el sol y su entorno y cuatro “in situ” que monitorizan los alrededores de la sonda. Gracias a todos ellos los cientificos podrán intentar desentrañar el origen del viento solar y las partículas que llegan hasta el confín más lejano del Sistema Solar.

La primera serie de imágenes obtenidas el pasado 30 de mayo desde unos 77 millones de kilómetros por el EUI (Extreme Ultraviolet Imager) muestra lo que se ha denominado “fogatas” millones o miles de millones de veces más pequeñas que las descomunales fulguraciones que venimos observando desde la Tierra, aunque los científicos todavía -obviamente- no saben si son miniaturas de las EMCs (Erupciones Masivas de la Corona) o responden a otra serie de mecanismos, pero qué duda cabe de que aún a la espera de lo que se presuponía más interesante, este «entretenimiento» dará para muchos artículos científicos y estudios detallados de porqué, cómo o cuándo se forman las fogatas en la enorme bola amarilla que cada día nos alumbra.




¿No es fascinante? Ya lo digo yo: sí.


Tendemos a pensar que la ciencia es cosa de científicos, pero lo cierto es que hay cada vez más público aficionado a quien le interesa saber cosas como esta de las fogatas. Eso habla mucho y bien de la gente que se dedica a la investigación, a la divulgación y también, por supuesto, al periodismo que no busca el click con el choque del asteroide de turno contra la Tierra. Brindemos como todos esos Erasmus, doctorandos, postdocs e investigadores ya consagrados por muchos más éxitos de la #SolarOrbiter – que tiene un especial en mi corazoncito- y por mucha más inversión en #ciencia, que falta hace.. porque #SinCienciaNoHayFuturo #NoScienceNoFuture.

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