BepiColombo: a Mercurio, por Venus.

Decía el emperador romano Julio César que el dios Mercurio era el dios más popular en la Galia y en Bretaña. Si eres de los que disfrutaron -o disfrutan- de la colección de geniales cómics de Asterix y Obelix, seguramente recuerdes como entre las interjecciones se mencionaba a Tutatis, a Júpiter, pero también era frecuente ver un «¡por Mercurio!». Y es que, durante la expansión del Imperio Romano, fue un habitual entre las deidades «acogidas» por los pueblos conquistados. En la mitología romana, Mercurio era el dios del comercio, y con la expansión del concepto mercantil y transporte de mercancias, terminó derivando como protector de los pastores y los viajeros. Esperemos que proteja a la viajera BepiColombo que va de camino al planeta más cercano al sol que nos ilumina, y que esta pasada madrugada ha pasado sobre Venus, sobrevuelo que da sentido a esta entrada. 

La sonda BepiColombo fue lanzada a bordo de un cohete Ariane 5 el 20 de octubre de 2018 rumbo a Mercurio, el planeta más cercano al sol de nuestro sistema solar, donde si todo va bien llegará en el año 2025 y que gracias a los resultados obtenidos de la misión Messenger de la NASA (que lo orbitó entre 2011 y 2015) tendrá objetivos marcados de cara al estudio de cómo han cambiado el campo magnético y la magnetosfera, la estructura interior del pequeño planeta y su superficie. Un equipo de científicos ha centrado sus esfuerzos en el análisis de cinco cráteres de impacto, todos ellos situados en el hemisferio norte, entre los que se encuentra Rustaveli. A partir de los datos de la Messenger sobre la evolución de las rocas visibles que han podido identificar, han deducido que la sonda BepiColombo podría aportar datos de gran valor.


Cráter Rustaveli – Fuente: www.esa.int

La misión BepiColombo es un proyecto conjunto entre la agencia espacial europea (ESA) y la japonesa (JAXA). Esta madrugada a las 4:58h (hora peninsular española) la nave ha realizado su primer sobrevuelo (flyby, en inglés) sobre Venus llegando a posicionarse a unos 10.720 km. de la superficie en su punto más cercano. Un acercamiento durante el que ha realizado una serie de observaciones coordinadas de nuestro planeta vecino, apoyadas con las del orbitador japonés Akatsuki y la recogida de datos desde nuestro propio planeta. El próximo será en agosto de 2021 (aunque durante el confinamiento ya hizo uno sobre la Tierra, el 20 de abril) y a él le sucederán un total de seis sobre Mercurio hasta entrar en su órbita en diciembre del año 2025.


Fuente: www.esa.int


En esta misión, el motivo de los flybys es completar una serie de maniobras de deceleración ante la insistente atracción del sol, que permitan a la sonda a lo largo de estos años ir modificando su trayectoria hasta la posición deseada para esa entrada en órbita, como conté que hizo la Solar Orbiter en esta entrada de febrero para la web de la revista National Geographic.


En este primer acercamiento a Venus estaban controladas las ventanas de tiempo para las que la sonda aprovechó parte de sus instrumentos con el fin de recopilar la mayor cantidad de datos posibles. Existían dos bien diferenciadas: la primera de ellas entre 20 y 14 horas antes del máximo acercamiento a los ya citados 10.720 km. de la superficie, y la segunda entre 40 min. antes y 15 min. de ese punto. 


Fuente: www.esa.int


Alguno de los instrumentos de BepiColombo pudo intervenir parcialmente durante ambos momentos, y otros solamente durante uno de ellos, e incluso los hubo que no fueron utilizados. Recordemos que son aparatos diseñados para estudiar Mercurio. La idea de que se estudie Venus con aparatos diseñados para estudiar Mercurio puede parecer algo loca, sobre todo si tenemos en cuenta factores tan distintos entre los planetas como que Venus tiene una densa atmósfera y Mercurio, directamente, no tiene. Entre este primer flyby y el del año que viene, está previsto que BepiColombo “aproveche el viaje” y estudie algunas características de la recientemente noticiable atmósfera de nuestro vecino (aunque no solo de los altos índices de fosfanos detectados, de los que hablé aquí), eso incluye temperaturas, densidad, composición química, circulación global de sus nubes o emisiones de rayos X, también su estructura interna o las interacciones entre el Sol y Venus (el viento solar, partículas energéticas, plasma, su campo electromagnético, su magnetosfera, la magnetopausa, etc…). Por otro lado, se preve establecer alguna de las características como si se estuviera estudiando un exoplaneta, entre ellas su curva de fase o la velocidad de rotación.


A lo largo de los días irán procesando diferentes imágenes como este primer selfie que se sacó la propia sonda con Venus de fondo. El camino será largo, pero seguro que merece la pena ver el resultado final de la misión, luchando contra la enorme atracción del sol para frenar y quedarse en Mercurio. Como decíamos al inicio de la entrada, confiemos en que el dios protector de los viajeros contribuya como buenamente pueda al éxito de la misión.


Primera imagen de la sonda con Venus en segundo plano – Fuente: www.esa.int



Un pensamiento en “BepiColombo: a Mercurio, por Venus.

  1. Muy interesante y completo, que habra en esos mundos? Son esas nubes Venus se nos ha vuelto muy misterioso, aunque brillante. Un mundo sin luna.

    Y mercurio? Aun mas hostil.

    Es un paso hacia la conquista del sistema solar.

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