Los brillantes seguros de vida del Apolo 11

En julio de 1969 la Humanidad ponía cuatro pies en la Luna. Los de los dos tripulantes del módulo lunar Eagle, Neil Alden Armstrong y Edwin Buzz Aldrin. Simbólicamente, también los de los 600 millones de espectadores que asistieron a la gesta frente a los televisores de todo el mundo. Y, cómo no, los de su compañero Michael Collins, que durante ese tiempo le esperaba dando vueltas a la luna a bordo del módulo de mando Columbia en la órbita adecuada para que se reacople el Eagle y puedan volver a casa. Esa historia seguro que te la sabes, pero ¿sabes que con su sueldo de funcionarios los tres componentes de la misión Apolo 11 no podían permitirse un seguro de vida y que idearon algo para sus familias en caso de accidente en servicio?

Para entender esta historia conviene saber que en los Estados Unidos de 1969 los astronautas salarialmente hablando no eran ni más ni menos que, por ejemplo, los mecanógrafos o los agentes de la CIA. Con sus salarios no tenían capacidad para tener un seguro de vida de la época. Poniéndonos en contexto: el salario anual de Neil Armstrong entonces era de 17.000$, y un seguro de vida rondaba los 50.000$.



50.000$ de los años 60 serían unos 300.000$ de ahora… cada año. (!!!)

Con ese panorama, y sabiendo que se iban a meter en una cápsula en lo alto de un cohete de más de 100 m. de altura PARA IR A LA LUNA, durante el mes anterior al lanzamiento que compartieron aislados por protocolo, Armstrong, Aldrin y Collins pensaron en cómo podían utilizar su gloria si morían para que sus familias obtuvieran rédito de alguna manera. La solución fue tan del siglo XXI que a lo mejor no te sorprende, pero vete a 1969 y piensa en ello.

Decidieron firmar cientos de autógrafos en imágenes relacionadas con el espacio y ponerles sello. Pero para completar la idea faltaba el golpe de efecto, se marcaron un e-bay en toda regla. Metieron todas las postales en una caja y se la hicieron llegar a un amigo de Buzz Aldrin. La manera de aportar -aún más- valor a esos autógrafos fue sublime. Lo único que tenía que hacer esa persona era meterlas en un buzón del Kennedy Space Center el día del lanzamiento de sus colegas astronautas para que el matasellos dejará estampada para siempre la fecha. Para lo bueno o para lo malo.




Una de las tarjetas firmadas y con el matasellos de fecha 20 de julio de 1969

Pues sí, como lo lees. Las «pólizas de seguros» que cubrirían cualquier fatalidad en las diferentes misiones Apolo fueron postales autografiadas como la del Apolo 11 de arriba por los miembros de las tripulaciones. Esos «seguros de vida» comenzaron con la brillante idea de los tripulantes de la misión Apolo 11 y finalizaron con los del Apolo 16. 

En esta otra imagen de abajo podéis ver una de las de Alan Bean comandante de la Apolo 12 y otra de Young con sus compañeros de la misión Apolo 16.


No digáis que no es tan genial el hecho de que idearan eso pensando incluso en sus propias muertes, como es cutre que el gobierno estadounidense no les costease seguros de vida reales a la gente que llevaría la gloria del país en esa etapa crucial de la carrera espacial con la URSS.
Obviamente, las tres postales diferentes de la Apolo 11 son las que más valor tienen, pero hay también cuatro del Apolo 12, dos del Apolo 13, dos del Apolo 14, una del Apolo 15 y otra del Apolo 16. Todo ello estuvo coordinado por The Manned Spacecraft Centre Stamp Club en Houston, Texas (que hizo las MSCSC Covers) y Al Bishop, un amigo de los astronautas, (que hizo las «Bishop Covers”).

Una vez que volvieron sanos y salvos todos, firmaron más «Insurance Covers» -como se les conoce en el mundillo espaciotrastornado- como aquellas anteriores al lanzamiento… pero, claro, no tenían tanto valor. Esta es la peculiar historia de los seguros de vida de los astronautas de las misiones Apolo.

Podéis ver el hilo que hice sobre ellas en mi cuenta de twitter @HdAnchiano aquí.

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